Retiro




Quizás porque tengo más suerte que las rocas donde rompen las olas, puedo decidir cuando estar o desaparecer, al menos el movimiento es mio, y así evitar el recibir más impactos del mar, ese mar que amo, que disfruto, que huelo, que sabe a sal, pero que sin conmiseración me golpea, me ataca, me hiere, con cada oleaje rompe un pedazo de mi alma, sin descanso, sin parar, porque el viento sopla, (nunca igual) pero sopla y lo alza y hace que se estrelle contra mi piel, erosionada de tanto recibir choques, que aunque sus caricias luego sean de espuma, no quitan el ardor que me queda.


Quizás porque mi me mente necesita vaciarse para viajar ligera en este camino llamado "VIDA", despojarla de imágenes, añoranzas perdidas en mentiras y desengaños, en palabras que no se si son reales o son falsas, porque mi alma pide a gritos un tiempo de soledad, de reflexión, de reorganización de sentimientos, de retomar centro aunque mi piel tenga ansias mundanas, mientras con la mayor de las dulzuras me susurro muy bajito ayuda, aguantar un poco más, que no sucumba al desespero, juego al retiro, para reencontrarme conmigo misma.


Quizás porque veo ante mi la posibilidad de un estallido, la tentación de romper con todo lo que internamente me ate a una fantasía irrealizable, la duda de creer en la nobleza inexistente de alguien, la rabia que a veces me invade al punto de querer abofetear a quien pretende usarme y ofenderme, esa insistente banalidad que me agota y que me produce una profunda tristeza, son alarmas que me avisan de que es tiempo de marcar la retirada hacia los sitios mas profundos de mi alma, de reencontrar la luz que estoy perdiendo.


Hay demasiadas palabras con claustrofobia, encerradas en la buhardilla de mis silencios... no porque sea más cómodo callar, sino que a veces no queda otra salida, que encerrar lo que se siente, lo que se quiere, en un silencio que tiene más de "Guardián" que de "cómodo espectador" . Pero las palabras se me rebelan y en sus intentos de escapar de su encierro me hacen un nudo en la garganta, y cuando logran salir lo hacen como una exhalación y a veces (y en el peor de los casos), en lágrimas agridulces, como mis recuerdos.


Es tiempo de retirarme, de escuchar sin miedo el silencio, de cerrar los ojos y dejar que la marea me lleve y no preocuparme para donde me lleva la corriente, de no extrañar, y si ha de suceder que sea sin dolor, aquietar la marea de mis pensamientos y sólo cuando sienta que el agua a dejado de golpearme, porque el vendaval es una cálida brisa, volveré a fundirme con el ruido del mundo.


Mientras tanto ahí dejo todo como está, con la incógnita de qué será realidad o ficción, si cuando llegue todo cambió, me adaptaré a lo que se me presente, si sigue igual, quizás, lo vea diferente y halle una respuesta para tantos "peros" y "porqués" que tengo en la lista de preguntas al Universo.



En paz me retiro.

Comentarios

Pepe ha dicho que…
Inteligente exposición de lo que pudieramos ser, de lo que intentamos ser y de lo que algunas veces conseguimos. Saludos
Anónimo ha dicho que…
Gracias Pepe,
Saludos

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